Para el animal, el abandono es el comienzo de una tortura, que tiene un 45% de posibilidades de tener un final feliz siendo adoptado, el resto seguirán viviendo en protectoras, donde el ambiente desconocido, el cambio repentino de rutina (para un perro de piso, por ejemplo, tiene que verse saliendo un cuarto de veces de las que salía antes, ya que hay otros 200 más para salir, no va a tener su cuenco de comida lleno todo el día, ni jugar como antes..), se le aísla de ver humanos como cuando salía a la calle, y todo esto puede suponer un fuerte estrés.
Hay varios motivos para que se haga algo así:
- Más comunes:
- Camadas inesperadas.
- Cambios de domicilio.
- Factores económicos.
- Pérdida de interés sobre el animal.
- Comportamiento problemático.
- Alergias.
- Muerte del propietario.
- Menos frecuentes:
- Fin de temporada de caza.
- Nacimiento de un hijo.
- Miedo de coger enfermedades durante el embarazo.
- Vacaciones.
- Incompatibilidad.
- Desconocimiento de tener un animal.
- Expectativas diferentes.
El abandono supone dejar en la calle un animal ya domesticado, que no va a tener medios para sobrevivir por si solo, está acostumbrado a tener facilidades de gente, hace al animal débil y acaban enfermando, sin contar con el daño psicológico y que repercute en otros ciudadanos que los recogen y ayudan y a albergues, algunos albergues acaban cerrando por problemas económicos.
Antes de tener un animal, hay que pensar bien las consecuencias, de las que hablaré en la siguiente publicación.

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